Fomentar la confianza en la infancia

Mi hijo es tímido. ¿Qué hacer ante la inhibición de los chicos?

Es esta una inquietud muy común y un frecuente motivo de consulta de madres y padres al averiguar por teatro.

¿Puede ayudar un taller de teatro con la timidez de los chicos?

La respuesta es sí.

– El teatro realmente ayuda mucho cuando hay inhibición y dificultad para la expresión, por ser una actividad integradora, catártica y socializadora –

Son muchas las inscripciones, en niños y adolescentes, cuya motivación principal es corregir o luchar contra la inhibición, que prosperan exitosamente en su objetivo precisamente porque en las clases no se intenta «corregir» ni «luchar» contra nada.

Sucede que el chico comienza naturalmente a expresarse estimulado por la propuesta lúdica que siembre incluye actividades centradas en el juego integrador, o en imágenes y situaciones que promueven el esparcimiento, la concentración y el interés por «ahondar en algo», o «resolver algo» invitando a la participación de un modo genuino (y muchas veces inevitable) logrando saltear el pensamiento autolimitante, los miedos y frenos propios tan incorporados.

«La premisa es trabajar con las fortalezas y no con las debilidades».

La familia se acerca y consulta acertadamente con esta inquietud, pero el foco de nuestra atención en ningún momento está puesto ahí. El hecho de entregarse al juego creativo compartido, imaginando e interactuando con otros sin buscar en ningún momento salir de la timidez es precisamente lo que va resolviéndola.

Juegos teatrales para niños tímidos

Volviendo a nuestro primer enunciado:

«El trabajo con las fortalezas y no con las debilidades», cuanto más se recalcan las dificultades más omnipresentes se vuelven. La invitación es poner la atención en todos sus aspectos positivos (de cualquier índole, más allá de la interacción social)
Relajar la cuestión, quitarle peso y dejar de concebirlo como un problema es primordial.

Es muy importante cómo uno se piensa, cómo subjetivamente «está habilitada la vida». Esas etiquetas y autodefiniciones con las que a veces inconcientemente convivimos permanecen, sin que nos demos cuenta, como una sentencia. «Soy tímido», «soy tímida» es una de ellas.
Los chicos están creciendo y construyendo su aparato psíquico, y en su crecimiento van pasando por distintas etapas. Los chicos van ampliando sus círculos de socialización y así de a poco se van distanciando cada vez un poquito más de esa exclusividad que tiene al principio el primer grupo afectivo, que es la familia.

Nuestra identidad se construye en parte mediante un proceso de identificación con los otros y la imagen que los otros nos devuelven de nosotros mismos, sobre todo aquellas primeras figuras, (las del círculo primario: madres, padres), con quienes se constituye el vínculo fundante, el que deja huella para los futuros vínculos. La imagen, que aún sin proponérselo, los otros nos devuelven de nosotros mismos, a través de sus apreciaciones y/o preocupaciones, nos espejan funcionando como un verdadero reflejo de quienes somos en la conformación de nuestra identidad.
Así, la confirmación de su timidez lo ubica al niño en un determinado lugar empujándolo a asumir el rol con el que se lo ha rotulado.
El niño absorbe las preocupaciones de su entorno próximo, cuanto mayor es el énfasis que ponemos allí y mayor nuestro esfuerzo por revertirlo, sin quererlo reforzamos más esta conducta: el niño se tensa, siente la presión por la exigencia de modificar algo inhibiendo aún más su expresión y respondiendo inconcientemente a esta etiqueta estigmatizante de la timidez, evidenciándose así la famosa profecía autocumplida.

Soltar, olvidarse del tema, dejar de acentuarlo es la primera clave.
Paradojalmente, en muchos casos, la llave para encontrar su solución está precisamente en no buscarla.

Superar la inhibición en adolescentes

Por eso, cuando la familia se acerca comunicando su preocupación por la inhibición, le explicamos que no pondremos el foco ahí, por el contrario, debemos liberar ese tipo de presiones, no es el objetivo del taller de teatro que los niños dejen de ser tímidos o se quiten la vergüenza.

En cambio acentuaremos sus aciertos, destacando sus singularidadesdes y ofreceremos un espacio para que pueda procesar sus experiencias en el campo de la imaginación, teniendo en cuenta que su crecimiento está estrechamente ligado al juego simbólico.
El juego, la diversión, las interacción con pares, imaginar y hacer contacto con las propias emociones y sensaciones es lo que lo ayudará de a poco a soltar su expresión aumentando su autoestima y confianza; se encontrará así con su propio impulso, con su deseo, con su capacidad de acercamiento a los otros y con sus matices expresivos desarrollando su fortaleza yoica.

Anque no siempre, es cierto que a veces la conducta inhibida responde a una cuestión psicógena que demanda una intervención terapéutica, y esto se debe tener en cuenta; pero aún en este caso esta actividad ( juegos teatrales e improvisaciones) resulta ser un buen complemento, una gran ayuda en el camino para salir de la timidez.

Valeria Kamenet

Valeria Kamenet

Autor

Valeria Kamenet escritora y dramaturga apasionada por el teatro y la literatura infantil. "Teatreritos" destaca por su originalidad y mensaje positivo para los niños. Su talento y dedicación la han llevado a recibir varios premios y reconocimientos en el ámbito teatral.

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